La representación legal consciente es utilizar la formalidad y el conocimiento de la ley como uno de los caminos para la resolución de los conflictos. Pero no es el único.
El autoconocimiento y los fundamentos de la psicología sumado a los valores de la espiritualidad, entendiéndose estos como estados de conciencia y de gracia interior para el desarrollo individual de cada persona, deben acompañar los procesos jurídicos.