De la veredita al patio la gente asoma las narices, avanza por el pasillo, se adentra, mira a través de las ventanas, huele en el aire el aroma vivo de la albahaca, el azafran, el apio o el tomillo, que refrescan la noche, en la novia la noche renuncia a sus alajas, se deja estar sentada sobre el pasto mirando al cielo, mientras un leño chisporrotea en la parrilla y un disco de arado se calienta al rojo vivo. En la novia, no hay un reloj que apure el dia. La cerveza esta fresca, la musica templa el alma. En la novia, la noche olvida su impostura, el rush, y los perfumes propios del artificio. Un plato de comida y una copa de vino son el unico tesoro que alegra la jornada.